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LUNES 3 DE AGOSTO 2009, 19:30
HS

ORQUESTA
FILARMÓNICA DE MONTEVIDEO
Teatro Solís
Concierto Andrómeda
Concierto Homenaje a José Gurvich
Lunes 3 de agosto de 2009.
Director: Alfred Savia (EE.UU)
Solista: Federico Nathan ( R.O.U.)
Programa:
1. Obertura: La Italiana en Argel, de
Giacomo Rossini.
2.
Concierto para violín Nº2 En Memoria
de José Gurvich, de León Biriotti.
(Estreno Absoluto)
Movimientos:
Allegro Moderato ma con brio
Passacaglia
Allegro
3.
Sinfonía Nº 4 de L. V. Beethoven.
Movimientos:
Adagio- Allegro Vivace
Adagio
Allegro-vivace
Allegro ma non troppo
Las entradas estarán a la venta en la Red
UTS y en el Teatro Solís.
Las Plateas cuestan $175 (ciento setenta y cinco pesos).
Auspicia:
Fundación Gurvich y Embajada de Estados Unidos.
Comentarios:
FEDERICO NATHAN SABETAY
Solista
Nacido en Montevideo en 1986, comenzó
sus estudios de violín a los 8 años con
el Mtro. Nelson Govea y posteriormente con el Maestro
Fernando Hasaj.
En 1998 obtuvo Categoría A por unanimidad del
jurado en el Concurso de Juventudes Musicales y en 2002
el Primer puesto compartido, cuyo premio fue la actuación
como solista con la Orquesta Filarmónica de Montevideo,
en un concurso organizado por Juventudes Musicales.
En el año 2003 fue seleccionado para participar,
representando a Uruguay, en la Orquesta Juvenil de las
Américas organizada por la OEA con la cual realizó
una gira por todo el continente americano. En el mismo
año obtuvo una beca completa de estudios en el
Conservatorio Superior de Música Reina Sofìa
de Madrid, para asistir a la Cátedra de Violín
del Prof. Rainer Shmidt y fue seleccionado para viajar
al Festival Internacional de Música de Santander
junto a los mejores alumnos y maestros europeos.
En el año 2004 la Reina Sofía le entregó
un diploma distinguiéndolo como el mejor alumno
del año en su cátedra y viajó con
su Cuarteto Ad Limitum y la Orquesta Freixenet a Roma,
Galicia, Valencia y Barcelona.
Asistió a clases magistrales de violin con Zakhar
Bron, Garcìa Asencio, Josep Silverstein, Sylvia
Marcovici y Herman Krebbers, también recibió
clases de Música de Càmara con Walter
Levin y Peter Frankl, y de Orquesta con Ros-Marbá
y Sir Colin Davis.
En julio de 2005 participa de las clases del Prof. Mauricio
Fuks en el Encuentro Internacional de Música
desarrollado en Salzburgo, Austria.
Ese mismo año audiciona para la Cátedra
de violín del Mstro. Mauricio Fuks y consigue
la distinguida beca completa de Jacobs para comenzar
los estudios de Performer Diploma en la Universidad
de Indiana, Estados Unidos.
Durante su estadía en la Universidad de Indiana
desarrolló su carrera como compositor e interprete
de Jazz trabajando y tomando clases con David Baker,
Gilles Apap , Michael Camilo y Pablo Ziegler.
Obtuvo la distinción de la Fundación Banco
de Boston en el rubro "Nuevos Jóvenes Talentos"
y apoyo para sus viajes por parte del Fondo Nacional
de Música.
Ha actuado como solista de la Orquesta Sinfónica
del Sodre y de la Orquesta Filarmónica de Montevideo
junto a la cual creó e intervino como solista
del espectáculo "Filarmónica Jazz"
de gran suceso por parte de crítica y público.
Luego de graduarse en Indiana, fue seleccionado por
el violinista Didier Lockwood para realizar el curso
intensivo de Jazz de su Conservatorio de Paris.
GIACOMO ROSSINI: Obertura La Italiana
en Argel
Gioacchino Antonio Rossini nacido
en Pésaro, Italia, el 29 de febrero de 1792,
recibió sus primeros conocimientos musicales
en el ambiente familiar, siendo su padre un cornista
amateur. En 1802 estudió canto con Giuseppe Malerbi
y Angelo Tesei, ingresando cuatro años después
al Liceo Musicale, donde aprendió contrapunto
con el padre Stanislao Mattei.
A los 18 años estrenó en Venecia su ópera
El contrato matrimonial, cuyo éxito le proporcionó
nuevos encargos, llegando en 1813 el estreno de Tancredo
que inició un ciclo de óperas renombradas
que continuó con La italiana en Argel. En 1815
se trasladó a Nápoles donde se hizo cargo
de las producciones teatrales de la ciudad y las óperas
compuestas allí se caracterizaron por el papel
relevante del coro. En este mismo período se
casó con la célebre soprano Isabella Colbran
y su gran éxito llegó en el año
1816 con La Cenerentola y Otello. Poco después
estrenó Armida.
En la década de 1820 sus óperas llegaron
a los teatros de las ciudades más importantes
del mundo: Viena, Londres, París, por mencionar
algunas. En 1829 estrenó, en París, una
de sus óperas más logradas: Guillermo
Tell. Este período se caracterizó por
la introducción de algunos elementos afrancesados,
por ejemplo el empleo de ballet en alguna de las escenas.
De la década de 1830 se destaca un encargo que
fue estrenado en 1842: Stabat Mater. Sus últimos
años son poco productivos, dedicándose
a otras actividades, entre ellas la cocina, de la cual
hoy en día se conocen algunas recetas del legendario
maestro. En su vida personal, tras la muerte de Colbran
contrajo matrimonio con Olympe Pélissier. En
1868, a los 76 años de edad, falleció
en París.
Su música posee una capacidad melódica
que lo colocó junto a Verdi en un sitial de privilegio
en la historia de la ópera italiana. La acción
teatral es clara y directa. Por otra parte los textos
y los sonidos forman una simbiosis estratégicamente
articulada desde el comienzo al final de cada obra.
La Obertura de La Italiana en Argel
es el fragmento orquestal que da inicio a la ópera.
Con libreto de Angelo Anelli, se trata de una ópera
cómica que se caracteriza por incluir varias
arias de gran dificultad y efecto. El estreno se llevó
a cabo el 22 de mayo de 1813, en el Teatro San Benedetto
de Venecia. Se puede precisar que esta composición
es el antecedente directo de El Barbero de Sevilla.
La obertura comienza con una introducción de
la cuerda en pizzicato que prosigue con un sólo
de oboe, precedido por un fuerte acorde de la orquesta.
Esta intervención solista es acompañada
por la cuerda en pizzicato. Inmediatamente, continúa
con una intersección picaresca, cual si fuera
una escena de la propia ópera, que termina en
el sólo de clarinete. Una vez concluido, pizzicato
mediante de la cuerda, comienza una sección festiva
apoyada por la percusión, timbal, bombo y platillos.
Se genera el típico clima de obertura rossiniana.
Una pequeña transición nos lleva a diversas
intervenciones solistas de la madera, alternándose
el oboe, la flauta y el clarinete. Esta sección
es seguida por un brillante tutti intermedio. A partir
de este momento se desarrollan y también reaparecen
ideas expuestas en secciones anteriores, como la sección
festiva apoyada por la percusión y reelaboraciones
de las intervenciones solistas de la madera. La obertura
termina con un potente y gran tutti orquestal, que condensa
en poco tiempo las ideas temáticas ya presentadas.
LEÓN BIRIOTTI: Concierto
Nº 2 para violín y orquesta (2008) A la
memoria de José Gurvich
Nacido el 1 de diciembre de 1929,
en Montevideo. Realizó estudios preliminares
de violín para ingresar posteriormente a la Escuela
Municipal de Música, donde estudió oboe
con Wilfredo Cardozo, para luego proseguir con Jean
Louis Lerroux, oboísta y director de orquesta
que viviera durante muchos años en nuestra ciudad.
En esos primeros pasos formativos tuvo la oportunidad
de estudiar con Vicente Ascone y Lauro Ayestarán.
Entre 1950 y 1956 estudió con Casal Chapí,
maestro que a la postre resultó más que
influyente en él como en otros creadores nacionales,
por ejemplo: Storm o Lamarque Pons. En 1969 fue becado
en el Instituto Torcuatto di Tella, para realizar un
perfeccionamiento en sus estudios de composición.
Los estudios de composición iniciados con Casal
Chapí continuaron posteriormente con dos importantes
maestros de realce internacional: Alberto Ginastera
yGyorgy Ligeti. También es de destacar la participación
en los cursos de verano en Darmstadt, Alemania, que
significaron un aporte formativo y de intercambio con
otros creadores de su generación. A la par de
su actividad compositiva desplegó una carrera
como oboísta y director de conjuntos instrumentales,
no tan intensa como la primera pero sólida y
respetable. En las últimas tres décadas
su producción es intensa, destacándose
obras para diversos formatos instrumentales, tanto de
cámara como sinfónicas, varios conciertos
para distintos instrumentos. Es muy difícil describir
el lenguaje de un compositor, aun más si es contemporáneo,
por tal motivo para describirlo sólo podemos
decir que se recuesta, en líneas generales, sobre
un lenguaje de vanguardia, donde las ansias de expandir
las fronteras de lo posibles está presente.
Sobre el Concierto Nº 2 para
violín y orquesta, en homenaje a José
Gurvich, el maestro Biriotti nos deja las siguientes
palabras:
Nuestra relación fue corta
pero intensa. Se desarrolló durante los últimos
dos o tres años de su vida en Montevideo. Nos
encontrábamos frecuentemente, en general en el
Centro, algunas veces en su taller (y hogar) en el Cerro
donde preguntando a cualquier vecino "donde vive
el pintor?" uno llegaba con entera seguridad.
Nuestras charlas versaban muy frecuentemente sobre el
arte en general pero muy particularmente sobre un tema
que le apasionaba: la eventual integración de
las artes plásticas y la música. No nos
poníamos de acuerdo ya que José intuía
la existencia de un nexo (físico, espiritual)
entre ambas áreas del arte. Pero por mi parte
siempre encontré más bien una oposición
entre la naturaleza intrínseca de ambos concepciones
del arte. La oposición entre lo concreto de las
artes plásticas (aun las de orientación
"abstracta") y lo implícitamente abstracto
de la música (incluso en las obras que pretenden
ser "descriptivas").
Era su amor profundo por la música lo que lo
llevaba hacia la búsqueda por hallar el puente,
el factor común entre su pintura, sus cerámicas,
sus apuntes, sus proyectos y el arte de los sonidos.
Esa pasión lo llevó incluso a estudiar
el violín por algunos años. Su instrumento
preferido y que aparece muy frecuentemente en sus cuadros.
Estas circunstancias fueron decisivas cuando Martín,
su hijo, y yo comenzábamos a planificar la exposición
-homenaje que se lleva a cabo durante este año
2009. Homenaje al que sin duda había que incorporarle
música. Surgió entonces naturalmente la
idea de componer un Concierto para violín y orquesta
en su memoria. Seguro que si viviera habría recibido
esta idea con inmensa satisfacción.
Fue con emoción y nostalgia que trabajé
en esta obra que hoy tiene su estreno absoluto a cargo
del excelente joven violinista Federico Nathan y la
Orquesta Filarmónica de Montevideo con la conducción
del Mtro. Alfred Savia.
Este Concierto se divide en los tradicionales tres movimientos
1º Allegro moderato, ma con brio; 2º Andante
meditativo, 3º Allegro - Presto. Es de gran exigencia
virtuosística para el solista y también
para la orquesta la que no es mera acompañante
sino que dialoga permanentemente con la parte de solo.
Si bien la obra es tradicional en lo formal transita
por un lenguaje, tanto en lo lineal cuanto en lo acórdico
en el rango del atonalismo y por fragmentos en lo serial,
de acuerdo con los lineamientos de la música
de nuestro tiempo.
LUDWIG VAN BEETHOVEN: Sinfonía Nº 4 op.
60 en si bemol mayor
Nacido el 15 de diciembre de 1770
en la ciudad de Bonn, creció en un rígido
ambiente familiar dirigido por su padre, quien era tenor
de la capilla de la corte y le propició las primeras
y sólidas herramientas musicales. A los diecinueve
años tomó contacto con el compositor y
docente Christian Gottlob Neefe, quien lo guió
en sus primeras obras. Para ese entonces la muerte de
su padre determinó la necesidad de ingresar a
la corte para sustentar a su familia.
Las promisorias condiciones musicales del joven Beethoven
hicieron pensar a Neefe en la posibilidad de enviarlo
a estudiar con Mozart en Viena, lo cual no sucedió,
ante la repentina muerte del compositor. La idea de
viajar a Viena se mantuvo latente y finalmente sucedió
en el transcurso del año 1792. En la capital
musical de Europa deslumbró como intérprete
y compositor a toda la aristocracia, llamando la atención
del respetado compositor J. Haydn, quien a la postre
lo adoptó como discípulo. Son testimonios
de esta relación las dedicatorias de las tres
primeras sonatas para piano. La solidez formal de toda
la producción beethoveniana se debe en gran parte
a las enseñanzas de Haydn. En esta etapa el estilo
se enmarcaba en un clasicismo cuyos rasgos se balanceaban
entre un Johann Christian Bach y Mozart.
En las dos primeras décadas del siglo XIX su
lenguaje musical evolucionó hacia otra concepción
expresiva que denominamos "período heroico".
Aquí las obras refuerzan el sector de tensión
en detrimento de los sectores de distensión,
los cuales en Mozart se encontraban en perfecto equilibrio.
Este desbalance, a propósito, es uno de los sellos
distintivos de la música de Beethoven. De esta
época se destacan las primeras ocho sinfonías,
los conciertos para piano, la ópera Fidelio y
muchas obras de cámara. Desde el punto de vista
personal le sucedieron una serie de hechos cuyo desarrollo
implicaría extenderse en demasía, por
esta razón sólo los mencionaremos de manera
sintética: 1) escribió un testamento a
los 32 años de edad a más de veinte de
su muerte, "Testamento de Heiligenstadt";
2) se derrumbó Napoleón como figura política
e ídolo personal del compositor; 3) su oído
comenzó a deteriorarse hasta el punto de necesitar
libretas de apuntes para poder comunicarse con su entorno
(estos libros conservan preciosa documentación
que ha servido a muchas investigaciones sobre su vida);
4) una serie de romances truncos, algunos de ellos rodeados
de una aureola enigmática, 5) la muerte de su
hermano Carl y la disputa por la tenencia de su sobrino;
6) fue apoyado por varios miembros de la nobleza y la
burguesía vienesa, por ejemplo el archiduque
Rodolfo.
En la década de 1820 su estilo evolucionó
a un embrionario romanticismo que podemos ver en los
últimos cuartetos y en algunos pasajes de la
novena sinfonía, cuyo agregado de solistas y
coro en el último movimiento fue el punto de
inicio de muchos compositores posteriores. Con la muerte
de Beethoven, el 26 de marzo de 1827 en Viena, se cierra
un período iniciado por Haydn y continuado por
Mozart que conocemos como "Primera Escuela de Viena".
Beethoven, si bien mantuvo sus raíces en el siglo
XVIII fue la visagra creadora que se proyectó
sobre el siglo XIX, siendo el claro inspirador de compositores
como Schubert y Brahms.
La Sinfonía Nº 4 fue
compuesta en 1806 y estrenada en marzo de 1807, siendo
publicada en 1808. Está dedicada al conde Franz
Oppersdorff, fue este noble quien se la encargó
a cambio de una importante suma de dinero. El conde
Oppersdorff escuchó la segunda sinfonía
en el momento del estreno, la cual fue recibida con
mucho ánimo. Dada la relación de cercanía
con el príncipe Lichnowsky, eventual mecenas
de Beethoven en esos años, pudo tomar contacto
con el compositor para realizar el ofrecimiento económico.
Es probable que Beethoven, en conocimiento que la motivación
del encargo fue su segunda sinfonía, decidió
componer su cuarta sinfonía con lineamientos
que se acercaban más a la segunda que a la predecesora
Sinfonía Heroica Nº 3.
Con una duración apenas superior a los treinta
minutos se estructura sobre la base de los clásicos
cuatro movimientos. El primer movimiento, Adagio - Allegro
Vivace, comienza con una introducción lenta y
tiene fragmentos que nos recuerdan a la Obertura Leonora
III, de la ópera Fidelio, recientemente compuesta.
El segundo, Adagio, tiene un aire muy afín al
de la Sinfonía Pastoral. El tercero, Allegro
molto e vivace - Trío, un poco meno allegro,
plantea un interesante juego rítmico. El último
movimiento, Allegro ma non troppo, consiste en un moto
perpetuo ágil y fluido que nos recuerda a Haydn,
quien fue su maestro de composición en la década
de 1790. En síntesis, esta sinfonía es,
desde el punto de vista estilístico, coyuntural,
mirando tanto al pasado musical reciente, como a un
futuro musical no tan lineal como el clásico
que estaba concluyendo.
Información suministrada
por Orquesta Filarmónica
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